Momento kairós

En la filosofía griega la palabra Kairós designa la idea de un periodo de tiempo indeterminado en el que algo importante sucede, un momento adecuado u oportuno para algún fin. Esta nueva época marcada por la pandemia del coronavirus puede entenderse como un momento de este tipo.

En la prensa y en las redes sociales abundan las reflexiones y los alegatos a favor de aprovechar este momento de crisis para aprender, sacar conclusiones y adoptar un nuevo rumbo en la sociedad, cada cual según su ideología o sus preferencias morales.

Hay quien ve la oportunidad de fortalecer los servicios públicos, otros inciden en que ha llegado el momento de cuestionar nuestros modos de vida para hacerlos más ecológicos y sostenibles. También se habla de transformar nuestras relaciones para que sean más solidarias y menos individualistas. Otros lo ven como una oportunidad para aligerar a las empresas de impuestos y restricciones que lastran su competitividad. Tampoco faltan quienes apuestan por redimirnos y congraciarnos con Dios e, incluso, quienes ven la oportunidad de “recuperar España” echando abajo a un gobierno que tildan de “socialcomunista”.

En la cabeza de todos está que las cosas van a cambiar en muchos aspectos aunque cada cual hace sus apuestas según la visión de la realidad que tiene y, sobre todo, conforme a sus deseos. Lo cierto es que cuando acontecen catástrofes de esta envergadura se abren muchos caminos en nuestras mentes, pero no todos son igual de probables en la realidad. Las crisis implican amenazas y oportunidades, pero no todos los actores tienen la misma capacidad de empujar las cosas en la dirección que desean.

Soy de los que piensan que en el plano macrosocial existen leyes históricas que condicionan lo que se puede y lo que no se puede lograr; pero también de los que creen que las cosas pueden decantarse más en un sentido u otro según las opciones y las prácticas conscientes y responsables que adoptemos los seres humanos.

Se abre por tanto un periodo de incertidumbre también en lo que respecta al rumbo que tomarán las sociedades. Los que creemos en la libertad, en las sociedades abiertas, igualitarias y sostenibles, en la democracia y en los derechos humanos no podemos dormirnos en los laureles porque lo poco o mucho que se haya avanzado en las últimas décadas está en serio riesgo de involución, no solo porque hay trolls de distintas cavernas que han visto la oportunidad de salir de caza, sino también porque la sociedad digital va a experimentar un gran salto y no todo lo que trae consigo son soluciones.

F. Javier Malagón

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